La industria del cine en Venezuela: producción y distribución

El día martes 30 de mayo se dio inicio al Diplomado en Gerencia de Medios, organizado por la Universidad Monteávila y Mediax – Gente de Medios.  Una extraordinaria ponencia de Bernardo Rotundo, a quien el gobierno francés otorgó recientemente la orden de Caballero de Honor de las Artes y las Letras, dio a conocer a los participantes y colaboradores del programa sobre la industria del cine en la Venezuela de hoy y su desarrollo a lo largo de los últimos años.

Rotundo, comunicador social de la UCV y promotor empedernido de la cultura, relató con elocuencia los inicios de su carrera y la fundación de la Sala Margot Benacerraf, cuyo nombre es un tributo a la fundadora de la Cinemateca Nacional de Venezuela. Contó Bernardo Rotundo que la Sala Margot Benacerraf del Ateneo de Caracas, desde su fundación en el año 1987, se convirtió en un oasis cultural que brindaba a los venezolanos un espacio de encuentro con el cine nacional y con incontables obras de cine internacional.

Siendo una de las mejores distribuidoras del séptimo arte en el país, en conjunto con La Cinemateca y La Previsora, la Sala Margot Benacerraf realizó diversos festivales de cine tanto nacional como internacional. La Sala proyectó incluso, siempre en aras del alcance y la distribución cultural en el país, películas que fueron censuradas por distribuidores en todo el mundo como la clásica de Martin Escorsese La Última Tentación de Cristo (1988) y la polémica película francesa de Jean-Luc Godard Yo te Saludo María (1985). A pesar de haber obtenido, en ocasiones, mala prensa por la proyección de películas tan controversiales, los filmes duraban meses en cartelera, logrando así el objetivo principal de La Sala: la difusión de la cultura cinematográfica en Venezuela.

Este mismo fue, y sigue siendo, el objetivo del Circuito Gran Cine, presidido actualmente por el ponente Bernardo Rotundo. Esta asociación civil privada, fundada en 1997, se dedica constantemente a la difusión del séptimo arte y a la promoción cultural cinematográfica. Gran Cine ha ido desarrollándose y avanzando con la industria cinematográfica a través de los años, manteniéndose actualizados en cuanto a los formatos de los filmes y migrando del formato de 35mm al formato digital. Asimismo, la asociación no solamente cuenta con los medios tradicionales para la proyección de filmes como lo son las salas de cine, sino que cuentan también con medios alternativos y originales como pantallas inflables que se pueden exponer en lugares al aire libre para la proyección de películas en momentos diferentes y refrescantes.

A pesar de sus constantes esfuerzos por mantenerse actualizados y activos en la promoción cultural, el Circuito Gran Cine no ha dejado de ser afectado por la crisis económica que ha sufrido en país en los últimos años. Contó el Dr. Rotundo que en el 2016, particularmente por la crisis energética que enfrentó el país, que impuso nuevos y reducidos horarios para los cines y centros comerciales, el número de asistentes a las salas de cine en el país sufrió una reducción sobresaliente de 10.300 espectadores, que representan un tercio del público, que dejaron de disfrutar de la experiencia cinematográfica brindada por el Circuito. Esta problemática, sin embargo, representa un constante incentivo para Gran Cine para trabajar a sobre las incertidumbres que se pueden presentar por diferentes razones y para poder seguir adelante con los trabajos y proyectos planteados por los promotores culturales.

 

La crisis económica venezolana no es la única que afecta el natural desenvolvimiento del trabajo de Gran Cine. Existe una crisis, también a nivel mundial, de incremento de la piratería que ha contribuido de igual forma a la reducción de los espectadores en salas de cine. En respuesta a esta problemática, explicó el Dr. Bernardo Rotundo que el Circuito Gran Cine ha implementado nuevos sistemas de control para las salas que proyectan filmes el formato digital. Este sistema de control es el KDM o Key Delivery Message. El KDM es un código de proyector con el que una película está debidamente identificada. Cuando se hace la compra de la película para ser proyectada, se le facilita al comprador el código KDM que permite la reproducción de la película por un tiempo determinado en un reproductor particular. El código KDM funciona entonces como una forma de alquiler de un filme por un tiempo determinado. Este código, además, evita que la película pueda ser copiada y reproducida libremente, ayudando de esta manera a la disminución de la piratería. Circuito Gran Cine cuenta, además, con abogados que le ofrecen consultoría sobre los aspectos legales y los derechos de los distribuidores de cine para poder enfrentar adecuadamente los problemas que pueden surgir de cuestiones como la piratería.

 

Considerando el crecimiento de la piratería, afirmó el Dr. Rotundo que Circuito Gran Cine es un activo defensor de los derechos de los autores cinematográficos en todo el mundo y, particularmente, de los autores cinematográficos venezolanos. De esta manera, el Dr. Rotundo expresó que considera de alta importancia la constitución de una entidad de acción colectiva en Venezuela para la defensa de los derechos de los cineastas venezolanos. Sin embargo, el experto considera también que, si bien los derechos de autor tiene una importancia inquebrantable, no se puede descuidar el derecho a la cultura universal. Es así como expuso que debe existir un equilibrio entre el respeto a los derechos de los autores cinematográficos y al derecho del público venezolano y de todo el mundo de participar de la cultura cinematográfica nacional e internacional y tener acceso a ella.

 

Otro de los esfuerzos continuos en los que el Circuito Gran Cine trabaja constantemente es la apertura de nuevos espacios para que el publico venezolano tenga acceso a la cinematografía internacional y especialmente latinoamericana, pues es una de las cinematografías más pujantes de la actualidad, produciendo ahora la mitad de las producciones que hace la industria hollywoodense. Es un hecho, confirmado por el ponente Bernardo Rotundo, que el 95% de las películas proyectadas y disfrutadas por los venezolanos en las salas de cine son producciones de Hollywood. El restante, de apenas 5%, es constituido por filmes nacionales e internacionales de otras productoras. Si bien es comprensible que culturalmente los venezolanos están acostumbrados a consumir cine con características hollywoodenses, pues a eso han estado habituados por mucho tiempo, existe una inquietud, no solo en Venezuela pero también en muchos otros países latinoamericanos, de abrirle las puertas a la diversidad cultural y a las producciones venezolanas y latinoamericanas para que sea también apreciada y respetada mundialmente.

 

Además de ser uno de los más importantes distribuidores de cine en Venezuela, el Circuito Gran Cine es también un gran apoyo para las producciones cinematográficas venezolanas. En este sentido, Rotundo afirmó que Gran Cine promueve y apoya la cinematografía nacional formando parte de diseños de políticas públicas y asistiendo a reuniones con el gobierno para tratar de favorecer la producción de cine venezolano. Estas reuniones entre el gobierno, los productores y los grandes distribuidores de filmes en Venezuela, se deben dar por y para el cine, en su defensa y para su mayor apreciación, pues de esta manera, a través del cine, puede lograrse una unión nacional mucho más profunda. Ejemplo de la constante lucha por la defensa del cine nacional es el caso de la película El Inca (2016), que fue censurada en el 2016 y, después de una gran lucha por los cineastas y cinéfilos del país para lograr que sea distribuida y apreciada, volverá a las carteleras de los cines venezolanos este 2017.

 

Como gran promotor de la producción de cine venezolano, el Dr. Rotundo también abordó, durante su ponencia en el marco del Diplomado en Gerencia de Medios, el tema de la legislación venezolana en cuanto al séptimo arte. Desde 1994, con la aprobación de la Ley Cinematográfica Nacional por el Congreso de la República, el cine venezolano ha contado con un marco jurídico que reconoce la importancia del séptimo arte y con el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC) que le otorga una institucionalidad concreta al cine nacional. Sin embargo, durante varios años, por algunos cercenamientos de dicha ley, hubo poca inversión en el sector cinematográfico en el país. Es con la reforma de la Ley Cinematográfica Nacional en el 2005 que se genera un nuevo impulso para la producción de cine venezolano dada la creación de un órgano adscrito al CNAC, el Fondo de Promoción y Financiamiento del Cine (FONPROCINE), que permite entonces recibir aportes económicos bajo la figura de contribuciones especiales de parte de agentes económicos privados relacionados con la industria audiovisual del país.

De esta manera, a partir del 2005 ha habido un auge en la producción del cine venezolano incrementando el número de producciones y espectadores del séptimo arte nacional. Esto, por supuesto se da por el aumento de inversionistas en los proyectos de producción cinematográfica venezolana, pues gracias a la reforma de la Ley, el inversionista recibe un porcentaje de las ganancias del filme en el que realizó la inversión. Por otra parte, existe también una ley de reducción de impuestos para los inversionistas. Tomando esto en consideración, el Dr. Rotundo expresó que se deben buscar constantemente incentivos para los inversionistas y productores cinematográficos que estimulen el crecimiento de la industria de cine venezolano.

Para concluir con su extraordinaria ponencia, el Dr. Bernardo Rotundo recordó a los oyentes que el cine venezolano ha de ser nuestra vitrina de exposición al mundo, nuestra manera de demostrar la belleza de la cultura venezolana y el inmensurable talento nacional. El cine venezolano ha de ser razón de gran orgullo para toda la nación y un punto de encuentro y de unión con nuestra gente y nuestra cultura.

Valentina Pérez Muskus

¿Qué Opinas?

Tu Comentario