Producción radiofónica

En el marco del Diplomado Gerencia de Medios organizado por la Universidad Monteávila y Mediax – Gente de Medios –, el jueves 8 de junio se contó con la apasionada participación de Lila Vanorio, productora general del programa de César Miguel Rondón de Circuitos Éxitos para explicar el rol de un productor de radio y los procesos de trabajo que han se seguirse para que el programa de radio salga al aire de la manera más óptima posible.

 

Enamorada de la radio y habiendo llegado allí sin esperarlo o planificarlo, Lila Vanorio contó a los participantes del Diplomado Gerencia de Medios sobre su experiencia personal en el mundo de la radio, en el que ha estado involucrada por varios años y en el que se ha sentido como en casa. Expresó que se sintió atrapada por la magia de la radio desde que comenzó a trabajar allí, aunque siempre pensó que se dedicaría al trabajo de prensa. Desde entonces se ha dedicado a la producción de diversos programas de radio y ha descubierto la belleza del trabajo de productor de radio. Son los trabajos del quien asume el rol del productor los que explicó Vanorio a los oyentes.

 

Expuso que, en primer lugar y – casi como lema de vida –, el productor debe tener una mentalidad de “hacer que las cosas pasen”. El productor debe concretar los pasos que deben seguirse para que un programa – o un proyecto – salga exactamente igual a como fue ideado. Para ello, el productor debe tener algunas herramientas básicas: un celular, una computadora y una agenda de contactos. Estas herramientas son las que ayudarán al productor a poder obtener todos los elementos – ya sea un invitado, una canción, un periódico o mil cosas más – que sean necesarias para el desarrollo del programa como fue ideado. Una vez concretados los pasos, el productor se debe dedicar a crear los contenidos que desea transmitir en su programa y lograr que tengan una identidad particular que lo diferencien de los demás. En el caso del productor radiofónico, es importante saber traducir esos mensajes a lenguajes radiofónicos para que tengan una identidad particular que no pueda ser replicada por ningún otro medio de comunicación. Debe entonces sacarle provecho el productor a todas las particularidades especiales que tiene el lenguaje radiofónico para poder diferenciar sus mensajes de los demás.

 

El proceso de producción radiofónica es se repite infinitas veces. Este proceso, explicado por Vanorio, se repite tanto para la selección de la línea editorial de la emisora, como para el proceso de creación de un programa en particular y todos los días para cada sección del programa que tiene que ser diferentes a todas las demás, nunca traicionando el estilo y la identidad particular que se ha creado para un programa. Cada detalle, hasta los más pequeños de un programa, deben estar constantemente en la mira del productor radiofónico. Es el productor quien decidirá qué temas se van a tratar y con qué intensión se tratará cada uno. Debe escoger cuáles serán los marcos de referencia que se utilizarán para la transmisión de cada mensaje y cuál es el estilo que se escogerá para hacerlo de la mejor forma posible para que sea diferente y atractivo.

 

El proceso de producción siempre dependerá del formato del programa. Hay muchísimos tipos de programa y cada uno debe tener un cuidado diferente de parte de sus productores. Existen programas grabados y programas en vivo, programas de noticias y otros de variedades y entretenimientos, otros de entrevistas y algunos exclusivamente musicales. Cada tipo de programa tiene un proceso de producción diferente y según el estilo del mismo, tendrá más trabajo de preproducción, producción o postproducción. Los programas previamente grabados, por ejemplo, deben tener procesos de preproducción bastante laboriosos pues requieren de documentación e investigación. Estos programas, por otra parte no requieren de gran producción en el momento de la grabación pues solo se tiene que grabar en la cabina. El trabajo más importante que se hace en ese tipo de programas es el de la postproducción porque es allí donde se agregan todos los efectos, se editan las voces, y se incorporan muchos elementos de lenguaje radiofónico que no tienen por qué formar parte de los procesos previos de la producción.

 

Una de las partes que enamora más a Lila Vanorio del proceso de producción radiofónica es la conceptualización de los programas de radio. Las ideas concebidas por el productor deben tener siempre una personalidad particular que las diferencie del resto de los contenidos que se brindan en otras emisoras y en otros programas de radio. Además de personalidad, las ideas deben tener concordancia con el estilo de la emisora en particular, para respetar siempre la línea editorial. Desde su propia experiencia, Vanorio aseguró que Circuitos Éxitos es uno de los medios que mejor ha logrado el desarrollar una personalidad más clara y fácil de identificar para los consumidores. Esto se logra no solo gracias a los productores de los programas, el rol de los gerentes de producción es también importante para lograr esta concordancia y personalidad pues son ellos los que ven la radio como un todo que se conforma por diferentes programas que se complementan y no como programas aislados que poco tienen que ver unos con otros.

 

Es absolutamente importante que los productores se consideren parte activa y esencial de esta personalidad y estilo que lleva cada una de las emisoras y cada uno de los programas.  Cuando así se sienten los productores, dejan de ser tan solo productores para convertirse también en editores y curadores de los contenidos que son transmitidos por su canal. Entienden así, de maneras más profundas, el ideal de un programa, los contenidos que van dentro del mismo y los que no van porque simplemente no se parecen a lo que la línea editorial quiere transmitir, a la personalidad del programa. Es por esto, comentó Lila Vanorio, que, si bien muchos productores son pasantes de turno, ese no debe ser el deber ser del productor radiofónico. El productor debe ser alguien que le ponga cariño y empeño por mucho tiempo a un programa para que cada vez lo comprenda mejor y lo sepa manejar de una manera en que no se traicionen los ideales y la personalidad del programa que se han trabajado con el tiempo; el productor debe ser siempre el corazón de los medios de comunicación.

 

 Resaltó la ponente la importancia de una planificación impecable para los productores radiofónicos. Sea utilizando una agenda en físico, una computadora o un teléfono, el productor debe siempre desarrollar su agenda propia en la que tome nota de los contenidos diferenciadores y los asuntos pendientes para lograr la realización de un programa como fue ideado originalmente. La planificación previa y cuidadosa de los asuntos a tratar y la programación de invitados es también esencial para el mejor desenvolvimiento del trabajo del productor. Además de la definición del contenido, el productor debe estar siempre en búsqueda constante de formas diferentes de transmisión de los mensajes, formas para innovar. La agenda propia del productor también debe ser una agenda de contactos. Esta agenda de contactos es una de las herramientas más preciadas del productor pues es ella a la que se consultará millones de veces en búsqueda de contactos, amigos, ayuda, entrevistados, etc. En este sentido, resaltó Vanorio la importancia de tener relaciones públicas positivas con todo el mundo, pues de esta manera siempre sabemos que podemos contar con las personas con quienes mantenemos buenas relacione.

 

Tener referencias de contenido es otro de los puntos clave para el mejor trabajo del productor. Puesto que el productor de radio está constantemente transmitiendo contenidos diferentes, es importante que busque formas frescas para lograrlo. Es por esto que es necesario que siempre esté escuchando otras emisoras y otros programas de radio, tanto nacionales como internacionales, y que esté recibiendo contenidos a través de páginas web, redes sociales, medios impresos, entre otros, que puedan ser de interés para él y que puedan enriquecer y brindar frescura a su propio programa de radio. En este sentido, recomendó Lila Vanorio que se programen alarmas de nuevos contenidos tanto en los celulares como en las computadores. Explicó que es mucho más fácil recibir los contenidos que uno selecciona cuidadosamente a estar buscando constantemente contenidos que se pierden en el océano de mensajes que se publican cada día y en todos os medios.

 

Es también esencial para un productor radiofónico que no sólo planifique una cosa. Debe tener muchos planes que se puedan poner en acción inmediatamente si el original no funciona. Es parte normal del trabajo en cualquier medio de comunicación que las cosas no salgan como se planificaron originalmente. Contó Vanorio que, en su experiencia, siempre hay al menos tres cosas que salen mal. Explicó que pueden ser cosas catastróficos o pueden ser otras pequeñas que parecen insignificantes. Sin embargo, el productor debe siempre estar preparado para asumir tanto las catástrofes como los pequeños detalles para poder superarlos y poder llevar a cabo su trabajo de la mejor forma posible a pesar de los obstáculos y situaciones particulares que puedan presentarse. Debe entonces el productor entrenar esa intuición tan necesaria para poder superar los obstáculos que se presentan de manera imprevista en el desarrollo de un programa.

Por último, Vanorio insistió en que los productores radiofónicos deben tener una sensibilidad especial y particular para manejar los talentos. Los locutores  pueden ser muy exigentes y estrictos, sin embargo, el productor no debe pensar que trabaja para el locutor. El productor trabaja para la radio y es a la radio a quien debe rendirle cuentas. El productor es una bisagra entre la gerencia del medio de comunicación y el ancla del programa que debe velar siempre porque se respete la línea editorial de la emisora y del programa, y a su vez, que el locutor pueda ejercer su labor periodística sin ser obstaculizado. El manejo del talento es pues un tema delicado y de suma importancia para el mejor desenvolvimiento de los programas de radio.

 

Finalmente, Vanorio hizo referencia a la transformación de la radio y la entrada de formas audiovisuales a este medio de comunicación. Explicó entonces que, para ella, la magia de la radio radica precisamente en el misterio y en la personalidad que se le puede dar a la emisora y al programa exclusivamente con el lenguaje radiofónico, lenguaje auditivo. Si bien cada vez más se incorporan medios audiovisuales que quizás pueden transmitir a través de diferentes plataformas lo que sucede dentro de la cabina de radio, consideró Lila Vanorio que la radio ha de mantenerse en su forma tradicional y auditiva para que no pierda esa magia que cautivó por primera vez a las audiencias hace muchos años y las sigue cautivando con el paso del tiempo y que la hace un medio de comunicación tan particular y tan personal y cercano.

Valentina Pérez Muskus

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