Historia de la televisión

Fernando Mariño, autor del libro Televisión: Ver o no Ver acompañó a los participantes del Diplomado en Gerencia de Medios el día martes 13 de junio del presente año. El autor, experto en la industria audiovisual y con años de experiencia en el medio, compartió su visión sobre lo que lo que ha sido la televisión como medio de comunicación a lo largo de su historia en Venezuela y lo que es y representa para nosotros en la actualidad.

Durante la primera parte de la participación de Fernando Mariño, el ponente habló sobre la historia de la televisión para luego poder abordar lo que representa este medio de comunicación para el mundo actual. Explicó Mariño que lo más importante para comprender lo que representa la televisión en la actualidad es la perspectiva. Se deben ver los acontecimientos que rodean la historia de la televisión con un poco de perspectiva para así poder generar juicios en cuanto a la moralidad y la ética de este medio de comunicación. Tener esta perspectiva permitirá entonces tener una visión de la realidad más profunda y completa.

Tras la publicación de su libro Televisión, Ver o no Ver, uno que defiende a toda costa este medio de comunicación audiovisual, Fernando Mariño fue muy criticado al ser considerado un loco defensor de una cajita que ha tenido a la sociedad hipnotizada por muchos años ya.  Declaró el autor que desde un punto de vista académico es sin duda mucho más fácil criticar y resaltar los aspectos que parecen negativos de la televisión. Sin embargo, habiendo sido parte de este medio por tantos años, consideró el actor que es mucho más retador y enriquecedor defender la televisión y exponer al mundo todos los aspectos positivos de ella pues hacerlo puede ayudar mucho al mejor provecho de un medio de comunicación que está muy lejos de desaparecer y que crece cada vez más. La televisión tuvo una campaña de satanización prácticamente desde su primer momento, siendo acusada como la culpable de muchos males en la sociedad y se propuso entonces Fernando Mariño a defenderla considerando que son muchos otros los responsables de estos males. Es por esto que para Mariño es tan importante ver los acontecimientos de la historia de la televisión con una buena perspectiva.

Comenzó el recuento de la historia de la televisión desde la inauguración de la BBC de Londres en 1936 con transmisiones en vivo durante varias horas del día a diferencia de las diferentes transmisiones que ya existían pero que eran esporádicas y programadas en horas determinadas. Se detuvo Mariño para resaltar el año de los inicios de la televisión y para observar que es un invento reciente, ni siquiera se han cumplido los 100 años. De esta manera respondió entonces que no es posible aquel argumento que dice que la televisión es la impulsora de la violencia y de los males de la sociedad pues todas estas cosas – la violencia, la corrupción y los diferentes males – existían desde hace muchos años. Utilizó como ejemplo de esto a Hitler, que no vio televisión y que aún así fue el impulsor de la segunda guerra mundial y el responsable del asesinato de millones de personas en aquel tiempo.

Seguidamente, Fernando Mariño habló sobre la NBC, productora norteamericana que inicia sus transmisiones en 1939. El inicio de la productora es quizás uno de los elementos más importantes en la historia de la televisión en general pues, consideró el ponente, que la historia de la televisión es realmente la historia de la televisión norteamericana pues es ella la que ha marcado la pauta de la producción televisiva en el resto del mundo desde entonces gracias a su enorme potencial económico y tecnológico. Alemania, Francia e Inglaterra, así como muchos otros países en el mundo, tomarán las características y tecnologías de la televisión norteamericanas para implementarlas en sus propias regiones.

Pasó entonces Fernando Mariño a hablar sobre la televisión en la historia venezolana. Obedeciendo a estricto rigor histórico, el primer canal televisivo en Venezuela fue el Canal 5, Televisora Nacional – hoy en día ValeTV –  en 1952. Es importante acotar que para 1952 apenas 12 países en el mundo tenían televisión nacional. Los primeros canales tenían dueños locales y accionistas extranjeros, particularmente norteamericanos – entre ellos la NBC -. Este primer canal tenía como propietario al Gobierno Nacional. El segundo canal venezolano abierto fue Televisa, Canal 4, inaugurado en 1953. Este canal dura en funcionamiento unos 6 años y cierra finalmente en 1959. Radio Caracas Televisión fue el siguiente canal que abrió en Venezuela, también en 1953. El siguiente canal que abrió en Venezuela fue Venevisión en 1961, iniciativa de Diego Cisneros con el apoyo del entonces presidente Rómulo Betancourt y con ABC como los socios internacionales del canal. En 1964 se fundó la Cadena Venezolana de Televisión, Canal 8, con la CBS como socio internacional. Este canal quiebra y luego el presidente Carlos Andrés Pérez lo compra y lo convierte en lo que es hoy Venezolana de Televisión. En 1974 cambia la legislación de la televisión venezolana y permite ahora exclusivamente dueños y socios nacionales, excluyendo a los socios internacionales que era propietarios de los canales. En 1976 se funda entonces la pionera de la televisión regional, Telebocono de Trujillo. Tres años más tarde llega la televisión a color a nuestro país ampliando y mejorando mucho la tecnología involucrada en este medio de comunicación. Corporación Televen, Canal 10 fue fundado en 1988, canal que fue mucho más avanzado en cuanto a tecnologías para la televisión. Finalmente, el primer canal por cable de subscripción privada en Venezuela fue Omnivisión, Canal 8 fundado en 1988. En la década de los 90 es que llega al país DIRECTV, que masifica la televisión satelital y representa entonces otra gran evolución tecnológica para el medio pues permite al espectador estar más en control de lo que ve. s profunda y completa. irunicacia asdean la historia de la televisiesenta este medio de comunicacion cipacen de este medio decom

Fernando Mariño procedió entonces a la segunda parte de su ponencia, a la que quiso titular “Esclavos del Rating”. Inició esta parte con una cita de Clive Barker, director de cine inglés: “La televisión es el primer sistema verdaderamente democrático, el primero accesible para todo el mundo y completamente gobernado por lo que quiere la gente. Lo terrible es, lo que quiere la gente”.

Retomó con esto el argumento principal del inicio de su participación, aquel que tienen tantos que consideran que la televisión es culpable de todos los males. Explicó que la televisión no es culpable de absolutamente nada, pues ella es apenas un espejo de lo que la gente quiere ver, es gobernada por los gustos de la gente y por lo que pide la audiencia, como bien lo explica Clive Baker en la frase mencionada. Es así como afirmó Mariño que la televisión es, en fin, esclava del rating, esclava de lo que pide el público. Es esclava, explicó Mariño, porque la producción de apenas un solo capítulo de una telenovela puede estar alrededor de los doscientos mil dólares, esto quiere decir que los productores de televisión no pueden darse el lujo de producir series que no vayan a ser vistas por las audiencias, o que no sean lo que quiere la gente, porque entonces lo único que eso generaría son grandes pérdidas de capital para la productora y para el canal.

No tiene sentido para los productores y para los canales de televisión invertir en programas y novelas que no vayan a generar ningún rating que pueda dar así ganancias para el canal. Después de todo, si no se generan ganancias, no se tendrán fondos para poder seguir produciendo y manteniendo el canal andando. Son las audiencias las que determinan finalmente el perfil de las cosas que se proyectan en pantalla.  Es por esto que afirma Fernando Mariño que el campaña en contra de la televisión que dice que es un medio manipulador para las masas y que devora las mentes de la gente es un chantaje terrible, pues son las masas las que determinan lo que se ve en la televisión.

Ahora bien, estos argumentos presentados por Fernando Mariño, naturalmente, despiertan un debate importante entre la responsabilidad ética que, en efecto, tienen los medios de comunicación y el tema económico que es necesario para la subsistencia de los medios. En este sentido, afirmó Mariño que, si bien la televisión es un recurso que puede ayudar en la formación ética y moral de la sociedad, esa responsabilidad no debería caer completamente en ella. Discutió que los verdaderos responsables de la formación de la civilización han de ser las escuelas y los hogares y que la televisión es tan solo un recurso que puede apoyar y contribuir o no en este proceso de formación porque no debe perder de vista que, por naturaleza, es esclava de rating y debe producir lo que pide la audiencia para poder generar los fondos necesarios para seguir adelante con su trabajo que es de por sí extremadamente costoso.

Valentina Pérez Muskus